La angustia y preocupación por los antirretrovirales

0 comentarios
La angustia y preocupación por los antirretrovirales

Tiene dos hijas y le dolería que las discriminaran. Lo mismo pasa con la señora de 37 años que está sentada a su lado, quien tiene ocho años de estar en tratamiento antirretroviral.

Ambos son del grupo de 10 personas a las que se les ha racionado el medicamento, que aseguran que las mantiene como personas productivas. Están preocupados. En la conversación repiten varias veces que no se quieren morir.

Las 11 pastillas que se toman al día no son de un tratamiento cualquiera. El grupo de medicinas que ingieren evita que se enfermen de infecciones oportunistas.

Para una persona con VIH, adquirir una gripe o una diarrea puede hacerle sobrepasar la línea de la vida a la muerte, pues sus defensas están contadas. Las pastillas son llamadas de tercera línea o rescate y se ocupan en las personas en las que el virus ha mutado y que por ello no les hacen efecto otros medicamentos. El darunavir es una de las pastillas escasas en el Hospital San Rafael, lugar donde reciben tratamiento.

Solo les están dando para siete días. Tienen que llegar cada semana a retirar siete pastillas. Un frasco es abierto y repartido entre tres pacientes. No hay suficiente para que cada uno se lleve el bote completo a casa. A la señora se le acabó ayer y el señor tiene para tres días, y sienten incertidumbre.

En mayo a la señora tampoco le han dado truvada, otro antirretroviral importante. Los dos quieren seguir viviendo más años. Él debe seguir conduciendo y ella quiere seguir vendiendo de manera informal para mantener a sus hijas.

El presidente de la Asociación Atlacatl Vivo Positivo, Odir Miranda, envió un escrito a la directora nacional del programa de VIH, Isabel Nieto, exponiendo el caso y pidiendo que se resuelva la situación. Un día antes esa entidad confirmó el “fraccionamiento” de medicinas y dijo que se trataba de problemas por entrega en aduana y que ya estaría en los hospitales. Para Miranda, esas son excusas. Debe haber una planificación porque “no son chicles” los que se compran. Las personas con este tipo de tratamiento requieren una atención más cercana, concluyó el presidente de la asociación que en 1999 promovió una demanda contra el Estado en Corte Suprema y CIDH.

|FUENTE: LPG|

Responder

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>